|
Cuba, La Antilla Mayor fue el territorio insular conquistado por los españoles mas apreciado del Nuevo Mundo. En ella se asentaron los iberos y echaron raices profundas en la música, en el idioma, en su cultura. De allí lo interesante de la mezcla étnica que observamos en las calles y en los prados cubanos. España dominó el destino de isla hasta el año 1902.
En el año 1996 tuve el honor de visitarla. Llegué en vuelo de Caracas a la Habana con la delegación que firmó el convenio de cooperación deportiva entre la Federación de Softbol del Zulia y la Federación de la Habana. La Delegación la encabezó Marlo Reyes propietario del equipo Los Toros del Zulia, también asistió el entrenador César Suárez (pelotero que obtuvo el premio de novato del año 1979 con Águilas del Zulia), hoy en día Scout de los Yankees de Nueva York. Luego tres horas de vuelo en un incómodo avión ruso aterrizamos en el Aeropuerto José Martí. Allí abordamos el carro del maestro Calzadilla,un vehículo collage, porque mostraba apariencia de Plymouth, con motor diesel de Mercedes Benz y asientos de Mercury. Durante 5 horas recorrimos la autopista para llegar hasta su casa en Santa Clara. La brisa nocturna y el ron blanco acompañaron la alegre travesía.
La firma de ese acuerdo deportivo produjo interesantes frutos en la "pelota suave" de la Liga Especial Venezolana. La gira comenzó en Santa Clara, ciudad situada en el centro-norte de la isla, donde libró la batalla que selló la conquista revolucionaria de 1959 el Comandante Ernesto Che Guevara. Estuvimos en el balcón del Hotel desde donde dirigió el asalto al tren cargados de armas para las huestes Baptistianas. Luego pasamos por Santi Espíritu, Cárdenas. LLegamos a Matanzas la capital de la santería yoruba, cuna de Esteban Chachá Vega el señor de los tambores, percusionista célebre de 71 años para la época. Finalmente disfrutamos de Varadero y sus playas espléndidas, para luego llegar a la Habana, gran capital cultural-histórica, con esquina 12 y 23, su heladería Copellia, su bahía de Hemingway, sus bares hermosos, sus paladares (que son restorantes ubicados clandestinamente en casas de familia). Asistimos al ensayo de la orquestas Alismen, tocamos son en la plaza mayor y recorrimos su Malecón bañado constantemente por el Mar Caribe bravío. Repleto de enamorados, niños bañistas y muchachas en busca de amantes fortuitos. Visitamos su monumental estadio Latinoamericano, donde en meses anteriores se había escenificado el partido entre la selección nacional de Cuba (los Diablos Rojos) y el equipo Orioles de Baltimore de las Grandes Ligas norteamericanas, ante la presencia del Comandante Fidel Castro. En los pasillos del estadio se observan fotografías del equipo " Los Barbudos" en escenas de juego, equipo que conformaban los milicianos que conquistaron el poder derrocando al dictador Baptista , liderados por El Che y el mismísimo Fidel.
Fué impresionante entrar a la Necrópolis de la Habana con sus monumentales mármoles circundados por cipreses ancestrales. Fuimos al complejo deportivo mas importante dele país, a la Bodeguita del Medio donde nos sorprendió ver la lado de la foto de Jane Fonda abrazada a Ted Tunner, la camiseta de los Gaiteros de Pillopo.
Recuerdo a la Habana como una ciudad romántica, intensa, con sus vehículos Mercury, Valiant, De Soto anclados en los años 50. La capital cubana es bohemia y culta, a momentos triste y deprimida, pero vigorosa al amanecer. Al despertar podías llenarte del sol y la vitalidad del trópico. Sus "camellos" , es decir sus buses públicos, van repletos de gente, sus boulevares agitados, sus casas derruídas por el tiempo, de paredes laceradas.
Finalmente luego de una semana de poco sueño, volamos de la Habana a Caracas en un avión repleto de santeros, gente que había pagado hasta 10.000 dólares para hacerle el santo. Entre señoras y señores vestidos de blanco, con bastones emplumados y collares multicolores, regresamos saboreando mojitos y recuerdos hermosos.
|